Friday, September 14, 2007
El llanto de Televisa
Una de cal
Las históricas imágenes de las estrellas de Televisa y Televisión Azteca, los conductores de noticias, de chismes, de revista, de todo de todo, del emporio televisivo en sus dos modalidades, ninguna menos mala que la otra.
La semana de lunes 10 al viernes 14 de septiembre, la semana patria, no pudo encontrar mejor marco que el de la prensa escrita y de los medios electrónicos en cuyo contenido se desnudó al poder, unos, lo hicieron con el afán de defenderlo, otros con el propósito de denunciarlo, al final, el poder quedó encuerado en los medios mexicanos. ¡Qué divertido y qué miserable!
La reforma electoral en México, cosa que no muy confiable puede ser porque proviene precisamente de las mentes de esa runfla de políticos mexicas que nada tienen de confiables, tocó en esta semana dos puntos nodales: La salida escalonada de los consejeros electorales del IFE y la supresión de la compra de espacios en medios electrónicos, para convencer, a través de spots a la ciudadanía de que vote por una persona que le habla de que “y@ debo ser elect@”, desde la pantalla o desde su aparato de radio.
La reforma está aprobada en lo particular y en lo general y la roqueseñal política, hoy, ciñe sobre los magnates de la radio y la televisión mexicana.
El costo para las televisoras: 3 mil millones de pesos menos. El costo para los políticos: la embestida mediática en su contra, el desprestigio –por razones otras, logrado previamente a pulso-, y el descrédito en un prime time en Televisa o TV Azteca. Nada le hace, el resultado es bueno: no más spots vulgares, pobres, ramplones, corruptos, viles, mentirosos, ya no más.
Las comisiones unidas del senado, el martes 11 comenzaron a escribir el principio del fin. Reunidos todos, como en la mesa del señor, quienes estuvimos atentos (yo a la transmisión de W-radio, que en ese momento corría por cuenta de Carlos Loret de Mola) a lo que sucedía en el senado, pudimos escuchar las intervenciones de los senadores y de las estrellas de la televisión.
Habrase visto, los poderes, de verdad los poderes. Todos juntos: el político y el mediático, pero esta vez no se abrazan como lo suelen hacer, no se hacen el amor en público y no van, esta vez, no van juntos como lo han hecho siempre en detrimento de la democracia, avasallando y soslayando las realidades que no están en las pantallas. Esta vez se pelean los poderes de México.
En Xicoténcatl
Sergio Sarmiento, jefe de noticias del emporio que dirige Ricardo Benjamín Salinas Pliego, pide la palabra y con un tono tan pasivo como el que utiliza en sus tres programas (uno de radio y dos de televisión), se presenta diciendo “yo soy un simple periodista”, luego de lo contradictorio de su frase y de su realidad remata: “sabemos que con una discusión de ustedes nos podrían destruir o hacernos mucho daño (y tú quiora trais, le dij Creel). Nosotros no inventamos las chachalacas (no, ustedes los co-destruyeron) ni los peligros para México. Nos castigan por un pecado que no cometimos”.
“Me aterra que actualmente, si yo digo que el gobernador del Estado de México, es un hombre guapo, o que si en un programa digo que un gobernante es una persona incorrecta, ese tipo de comentarios, con la nueva ley, nos convierta en criminales”, externó la periodista de espectáculos Patricia Chapoy, frente a decenas de legisladores y de estrellas de televisión.
Don Rogerio Azcárrga, dueño de Radiofórmula, aseveró: “es un decreto casi expropiatorio, con ello irán a la quiebra decenas de radios chicas del país. No su radiodifusora señor, no se preocupe (y de las radios chicas, haga como si fueran indígenas mexicanas, no los mire, ni usted, ni sus empleados).
Al joven Javier Alatorre, se le mira sentando, elegantemente ataviado con un traje oscuro que regaña con la mirada el suéter rosa de su fiel acompañante de toda la tarde Joaquín López Dóriga, entonces, ese niño gritón de las noticias, se atreve y con des-tino señala: “Esta reforma afecta a la ciudad misma. Preferimos un país con exceso de libertades”. (A lo mejor, si le crece más el bigote, a manera de Niagara Fall se le surpime la libertad del habla, que en él, es ya un “exceso de libertad”).
Pedro Ferriz de Con, vetusto comentarista de noticias, -dicen los que saben, que muy cercano al poder y un defraudador de Carmen Aristegui y de Javier Solórzano-, echó mano de su retórica encendida y les recordó a los legisladores, pero a la vez a él mismo, por si no lo sabía: “somos de ustedes, nosotros tenemos una concesión del país y el país es suyo, estamos en sus manos”.
La hora del Senado
“Es la hora del senado”, expresó el panista Santiago Creel Miranda, cuando una semana previa fue cuestionado por representantes de los medios sobre su apoyo a la reforma. Creel, tal vez uno de los mejores botones de lo que el poder mediático puede aplastar cuando así lo quiere. “No es una venganza, aseveró este mismo personaje”, claro que lo es, y que bueno que se da.
El coordinador de la cargada perredista en el senado, Carlos Navarrete sentenció que “los poderes fácticos nunca se imaginaron que al agredir como lo han hecho a la Cámara de Senadores iban a encontrar la solidez, el cierre de filas (de miras) entre los legisladores”.
La guerra de las cámaras, va ganando el Senado.
Nunca las televisoras pensaron que, aunque un tiempito después, el poder político virara la mirada al hecho contundente que el priísta Manuel Bartlett les señaló hace meses cuando se discutía la Ley Televisa, sobre que aunque ahora los apoyaran con su voto (a las teles) nunca nunca, los poderes fácticos les iban a perdonar nada y que en poco tiempo se podrían ver parodiados o ridiculizados en los medios.
Hoy, es una realidad. Por fin decidieron los políticos y por fin se tuvo un ejercicio de estado frente a los poderes fácticos.
Aunque en materia de política mexicana, es reacuñable la frase de Mario Benedetti, quien afirma que “la esperanza es un terreno baldío”, hoy, Televisa y Televisión Azteca, así como los cinco grupos radiofónicos más poderosos del país, lloran lágrimas de cocodrilo, porque no podrán asquearse con dinero recibido en campañas y luego regurgitar a cuadro, no al menos en las presidenciales.
Hoy, la prensa democrática mexicana –dos o tres garbanzos de a libra-, podrían (pero no lo hacen) vanagloriarse de no tener absolutamente nada que deberle al poder político, y de no haberse acostado con él para no deberle nada.
Hoy en México ganan quienes no van por la opacidad de la información, quienes van por la realidad plural en la que caben todos y todas. Hoy en México hay que estar más alertas que nunca, porque aunque es más confiable la estupidez que el maniqueísmo político, siempre se entierra una duda tras las decisiones tomadas en las Cámaras.
Listos para vivir esto que el lamentable vocero de TV Azteca, Luis Niño de Rivera, espetó como amenaza lacerante (para el televidente) en el programa de CNN en español “Aristegui”, “viene una continuación de la guerra de Cámaras contra cámaras”.
Va ganando el senado.
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