Friday, July 11, 2008

Los veranos de chiquito

Apenas el lunes o martes por la mañana salí de mi departamento, que comparto con un cuate de la oficina y con una pasante de Oxford. Ubicado en Colonia del Valle, para ser precisísimos en González del Cosío.

Caminé muy contento por el remojado suelo de una de las colonias más antiguas del D.F., algunas fotos urbanas llamaron mi atención como todos los días, algún ejemplo de la “civilización” defeña lo hace: dos hombrea aventándose ladrillos par construir una casa, ladrillos grandes, se los avientan de lejos, los cachan como si fuera cosa fácil, apoyados sobre una endeble estructura de piedra, es chistoso.

Sin embargo, lo que más llamó la atención y el motivo por el que escribo este post es las andanzas de unos chavos, de unos no sé 14, 15, 16, no sé con precisión, pero se veían tan contentos disfrutando de sus vacaciones, andando en patineta, echando el cotorreo de lo más a gusto. Yo me he convertido en un adulto con el paso del tiempo y la mayor parte de la gente que me acompañó durante aquel memorable, inalienable tiempo de mi infancia y adolescencia.
No miro hacia atrás con tristeza, salvo que el acontecimiento reminiscenciado así lo amerite, pero como deseé en ese momento volver a ser un pendejo secundariano con s u patineta, un chavito de “6to –b “ en la primaria, pedir para unas papas, comprarlas, tomar frutsi, ver caricaturas con entusiasmo, jugar futbol con los vecinos, jugar Sega, Nintendo, (eran los que había entonces).

Quedarme a dormir en la casa de alguien con toda la banda para hacer pijamadar, jugar almohadazos, era divertidísimo.

Yo tenía una patineta que me trajeron los historiados Reyes Magos. Me gustaba. Por la parte de arriba tenía un surfer guy que bajaba imponente de la ola, tenía en los costados esa lija que impedía se resbalaran las piernas, no sabía hacer demasiadas suertes con la patineta, pero lo padre era, eso, el verano, irle a tocar a mi cuate Enrique, Juan Manuel, Nayely, Patty, Freddy, en los departamentos. Vivía en unos bonitos departamentos al norte de esta metrópoli tragatodo-tragatodos.

No me gustaba que la patineta, en la parte de abajo fuera a color y en la de arriba en blanco y
negro, a lo mejor ahora entendería que es porque el dibujo de arriba poco duraría pintado, entonces, no, no era nada tan lógico, como sí es ahora.

Me encantaría por un diita (como dicen en Bolivia), por ultimita vez ser el chavito de Ebano 14 en los departamentos de Satélite donde nací, que buen recuerdo me trajeron mis vecinitos de la del Valle, qué bien lo pasé entonces, ahora poco o casi nada sé de mis amiguitos de entonces, me gustaría algún día verlos y revivir un poco las añejas épocas, creo que recordar, si bien mata, también revive.

No quisiera bajo ninguna circunstancia volver a ser niño, pero sí me encantaría un día irme de pinta y unirme a esos mocosos venariegos que andan en patineta, en bici, iría a buscar mis anécdotas empolvadas en cada broma, risa, burla que hace uno cuando es muy chico, me fascinaría, creo que sería de verdad bien divertido, por lo pronto escribo este mensaje con clara añoranza por el verano de mi primaria de mi secundaria y también por el de mi prepa y universidad, en los que comencé a planear esto que hago ahora y que me hace y permite ver con enorme gusto lo que fui que me convierte en lo que soy y que me permite pensar que siempre podré seguir andando la calle en patineta, tomando frutsi, jugando al futbol, y tocando timbres, jugando escondidillas, siempre, todos los veranos que se me de la gana.

1 comment:

Morgana Cabrona said...

quierooooo un frutsi congeladooooo y unos chicharrones inundados en salsa valentina y limón rebajado con agua afuera de la primaria yaaaaaaaaaaaaaaaaaa... obviooo el frutsi con piquete!!! y unas vacaciones de verano de 2 meses cazando renacuajos... yo a veces quisiera volver a la infancia, par corregir algunos errores, pero ps no se puede, así que a conformarse con la nostalgia.