http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2008/09/24/puebla/s2med14.php
Jonathan Vázquez Betancourt
Leer información del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) es recibir noticias de México. No sólo del otro México que se va construyendo desde abajo y que forma parte del discurso zapatista, sino noticias del México cotidiano y en agonía. También los “compas” del EZ hablan del “México de arriba” que han construido las elites y que ellas mismas se han empeñado en provocar y destruir en legítima defensa del simulado Estado de Derecho.
Antes de enviar el comunicado del que ya se habló en este mismo espacio y que no tiene desperdicio, el Subcomandante Marcos, el 11 de septimebre abordó el tema de la “salvaje represión” perpetrada por los gobiernos de Vicente Fox y Enrique Peña nieto en Atenco, Estado México. Pecado capital para un país donde el olvido es el estado idóneo para ser feliz.
No es un tema menor que el movimiento ideológico y social zapatista priorice el tema de Atenco. Después de meses de no emitir comunicación el EZ habla de la represión social orquestada por el gobierno que sin duda pasará a la historia como uno de los momentos más lamentables en la gestión del “gobierno del cambio”.
La memoria les falla a los medios de comunicación del México de arriba y a la derecha; les falla a los gobernantes que se llenaron las manos de sangre con el asesinato de Alexis Benhumea, pero el EZ le recuerda a las elites que en su México hay total impunidad. Como muestra de ello habla de los presos políticos. Dicta el otro comunicado: “entre ellos el compañero Ignacio del Valle, del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. Y lo nombramos a él no porque olvidemos o ignoremos a los demás, sino porque su caso es emblemático de la injusticia que es ley e institución en este México que agoniza”.
Como estaca que se clava moralmente en la amoralidad gobernante, Marcos platica con cada uno, no con las masas y recuerda la cabalidad con la que los familiares de decenas de presos políticos han permanecido durante más de dos años en un plantón afuera de los penales en los que el Estado ha encarcelado –después de haber vejado, humillado, torturado y violado– a quienes se oponen a sus políticas neoliberales y represivas.
A pocos días de que se cumplan 40 años de la masacre de Tlatelolco, la Sexta Declaración de la Selva Lacandona nos recuerda que no debemos permitir que Atenco siga la misma línea de olvido e impunidad por la que tuvieron que pasar los inconformes de entonces. Nos invita a “recordarles a todos, a recordarnos, que no olvidamos… ni a nuestros presos, ni a quienes les han impuesto esa injusticia”, recordarle a los criminales de Estado que seremos reverberación eterna ante su impunidad, es comunicar públicamente la intención de lograr que “otro México es posible”.
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